El estudio se desarrolló con el propósito de determinar la ruta óptima para un nuevo mineroducto. La selección se fundamentó sobre los resultados obtenidos de consideraciones de factores significativos tales como potenciales problemas geológicos, geotectónicos e hidrológicos de las áreas a atravesar, riesgo sísmico, acceso a las obras requeridas para materializar el proyecto, variaciones morfológicas del terreno (topográficas a lo largo de la ruta), interferencias con otras instalaciones, consideraciones ambientales y arqueológicas, posibilidades de futuros cambios de uso de suelo, etc.